Conoce mi camino.
Me llamo Adrian y el tatuaje no es solo mi oficio; es el destino de un viaje que empezó hace más de una década. Si la memoria no me falla, tomé mi primera máquina a los 16 años.
Tengo 27 años y una vida que me ha llevado de un lugar a otro. He vivido de aquí para allá, explorando mundos tan distintos como el diseño web —donde aprendí la importancia de la estética y la estructura— y las profundidades de una escuela de buceo, donde entendí que la paciencia y el respeto por el entorno lo son todo. Incluso en la cocina, gracias a las enseñanzas de mi abuela, a la que hecho de menos todos los días, descubrí que las cosas hechas con fuego, tiempo y amor son las que realmente perduran.
Sin embargo, todos esos caminos terminaron desembocando en el mismo lugar: el tatuaje. Mi mayor pasión desde hace años es transformar todas esas vivencias y disciplinas en algo que te acompañará siempre en tu viaje.
Algunos de mis trabajos.











